Guayaquil nace como un abrazo. Abrazo que une en la acción a la militancia que se siente protagonista del proceso de transformación que vive América Latina. Abrazo que asume el desafío de pensar la política y la comunicación desde una perspectiva emancipadora.

Estamos convencidos de que no se puede considerar a la comunicación por fuera de la política. También que no hay forma de generar cambios en esta sin hacerlo en la comunicación.

Es en el terreno de la disputa por el sentido en el cual se define la suerte de todo proyecto político-ideológico, sea este popular o reaccionario, igualitario o elitista.

También creemos que no alcanza con pensar y actuar desde la Argentina, hay que hacerlo desde la Patria Grande. Intervenir desde allí en un mundo mucho más “pequeño” por la presencia de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, donde la disputa planetaria se da a través de grandes bloques regionales, la hegemonía político-militar de los Estados Unidos está cuestionada y los pueblos toman la iniciativa, pasando a la ofensiva en Latinoamérica, resistiendo al neoliberalismo en Europa y buscando nuevos horizontes en África y el mundo árabe.

Durante un cuarto de siglo América Latina sufrió políticas de concentración económica, y con ellas, de concentración del poder y de la palabra que relataba estos procesos.

Experiencias como las de Venezuela con la Ley de Responsabilidad Social para la Radio y la Televisión y la de Argentina con la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual se gestaron a la par de las luchas populares de los últimos años.

Quienes conformamos Guayaquil participamos de ese proceso desde distintos lugares y diferentes roles, lo mismo que muchos otros compañeros de sindicatos, universidades, organizaciones sociales, agrupaciones políticas y de la sociedad civil.

Hoy hay un escenario favorable a la democratización de los medios de comunicación gracias a la confluencia entre la voluntad política de la presidenta y a la organización popular que se expresó en la Coalición.

Sin ambos elementos no habría tal escenario. Sólo con esa conjunción de fuerzas se puede profundizar el proceso político actual, basado en la justicia social, la soberanía económica y la unidad latinoamericana.

Proponemos Guayaquil porque somos, junto a cientos de miles de compañeros en toda la región, protagonistas de ese proceso. Porque creemos necesaria una visión amplia, latinoamericana, que articule la política con la comunicación y que abarque a los trabajadores de los medios, a las entidades vinculadas a la comunicación, a las universidades, a los medios públicos y populares, en definitiva, a todos aquellos que sientan la necesidad de organizarse.

Proponemos Guayaquil porque creemos que los procesos políticos de América Latina necesitan, a un mismo tiempo, ser estudiados e intensificados en la acción.

Deja un comentario

*