El huevo de la serpiente

Indignados

IndignadosRudiger von Arnim afirma que la financiarización fuerza a los países a desmantelar los contratos sociales y los Estados de Bienestar, para bajar salarios y empeorar las condiciones laborales. Reclama mayor integración entre los países. Por Rudiger von Arnim.

Hace cuatro años el colapso de Lehman Brothers marcó el inicio de la Gran Recesión. El mundo todavía se está recuperando de las consecuencias de esta crisis financiera que todo lo abarca. ¿Cuáles fueron las causas de la crisis? Mucho se ha dicho sobre los instrumentos derivados, el fracaso de las regulaciones y la codicia. Estos elementos importan, pero aquí me gustaría ofrecer una explicación más simple y más profunda: la globalización fuerza a los países a vaciar sus contratos sociales. La reducción de los salarios reales promete ganancias a través de la inversión y las exportaciones, pero en última instancia socava el crecimiento en todas partes.

Si los salarios reales no sostienen el crecimiento a nivel mundial, ¿qué puede hacerlo? La respuesta es que una burbuja global del crédito –desde California y Florida hasta España e Irlanda– podía hacerlo, hasta que no pudo más. Las tendencias subyacentes finalmente te alcanzan: si los salarios reales no se mantienen en sintonía con el crecimiento de la productividad, la participación de los trabajadores en el ingreso total baja. La burbuja global del crédito se suele manifestar a nivel local, por ejemplo, como un boom inmobiliario en Miami o en la costa mediterránea de España, pero es propulsado por un mercado financiero global liberalizado. Así, podemos identificar tres factores dominantes pero interdependientes en esta historia: la aceleración de la globalización, el aumento de la desigualdad y la financiarización.

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