Nemirovsci: a dos años de la Ley de SCA, un recuerdo personal

Por Osvaldo Nemirovsci*

La lucha por un modelo de comunicación más democrático e inclusivo es una causa por la que muchos argentinos hemos trabajado durante décadas, y hoy sentimos una alegría inmensa al estar celebrando el aniversario de una de sus conquistas más fundamentales: la sanción de la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (26.522).

La imborrable madrugada del 10 de octubre de 2009 cuando la ley más debatida de la historia de las comunicaciones en Argentina era aprobada en el Senado de la Nación con 44 votos a favor y 24 en contra, tras una contundente mayoría a favor en Diputados, se matiza con recuerdos personales y colectivos de muchos años atrás, cuando en los comienzos del gobierno de Néstor Kirchner empezamos a militar y a trabajar por cambios regulatorios indispensables, que sembraron el camino que culminaría luego con la sanción de la nueva normativa. 

A principios de 2004 en mi carácter de presidente de la Comisión de Comunicaciones e Informática de la Cámara de Diputados, y acompañado de significativos referentes del campo de la comunicación, empezamos a tratar los primeros apuntes para modificar el decreto-ley 22.285, sancionado en 1980 durante la dictadura militar. Nos resultaba inaceptable que con casi 30 años de democracia, las comunicaciones seguían siendo reguladas con una normativa del gobierno de facto que, a su vez, con sus sucesivas modificaciones, especialmente durante los `90, se ajustaba a los intereses de las corporaciones y el mercado, en lugar de expresar los conceptos más amplios de democracia, igualdad e inclusión.

Una inquietud de la Comisión de Comunicaciones e Informática en general y mía en particular, era la necesidad de sancionar una nueva Ley de Radiodifusión. En ese entonces las condiciones políticas aún no estaban dadas para un nuevo marco normativo, por lo cual se buscó la reformulación del artículo 45 de la Ley 22.285, que impedía a las figuras jurídicas no comerciales hacer radiodifusión. Los sectores sin fines de lucro, como las cooperativas o universidades, eran excluidos en esa normativa que concebía a la radiodifusión como un mero espacio de mercado

El 14 de septiembre de 2005 llegó la primera conquista con la modificación de ese artículo como primer paso para luego conseguir nuestro innegable objetivo: la sanción de una nueva ley que estableciera una comunicación al servicio de todos los argentinos.

Luego, vinieron los “21 puntos” considerados fundamentales para democratizar las comunicaciones en la Argentina, que fueron simbolizados en la Coalición por una Radiodifusión Democrática y resultaron decisorios los aportes como la militancia de funcionarios, dirigentes, cuadros políticos, académicos y representantes de la sociedad civil. Quisiera destacar que en cada uno de esos momentos tanto cuando comenzamos a principios de 2004 con Néstor Kirchner como en los momentos claves en 2008 y 2009 pudimos apreciar la labor incansable de luchadores como Damián Loreti, Gabriel Mariotto, Luis Lazzaro, Néstor Piccone, Néstor Busso, Néstor Cantariño, Cristian Jensen, Sergio Fernández Novoa, Omar Plaini, Felipe Boccoli, Osvaldo Petrilli, Juan Carlos Fissore, Gonzalo Ottone, Daniel Rosso, Roberto Abalos, Martín Granovsky, Tristán Bauer, Martín García, Canca Gullo, Sergio Gelman, Adrian Caiafas, Walter Formento, Quique Masllorens, Manolo Baladrón, Sergio Gelman y Gonzalo Carbajal,  entre otros, y que seguramente cometo alguna injusticia en no mencionarlos.  Y quiero especialmente recordar que toda esta lucha culminó en una franca victoria del pueblo gracias a la siempre y firme decisión de Néstor y de Cristina.

* Coordinador general del Consejo Asesor del Sistema Argentino de Televisión Digital Terrestre.

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